TERCER DOMINGO DE CUARESMA

AGUA VIVA, AGUA QUE LIBERA

Uno de los símbolos que Jesús utiliza en el Evangelio para ayudarnos a descubrirlo en nuestra vida es el agua, necesidad vital, y muy expresiva para hacernos comprender la necesidad de Jesús en nuestra vida.

Muchas veces vivimos momentos, también a nivel espiritual, de profunda sequía, motivada por sufrimientos, incomprensiones, dudas…, que se traducen en angustia porque no somos capaces de encontrar el camino que nos conduzca a la fuente que nos sacie.

Un ejem03_S_agua_color_sombra_textoplo de esto es la samaritana que llegó al pozo de Jacob a buscar agua. Ella la necesitaba para calmar su sed, pero consciente o inconsciente estaba necesitada del agua que calmase una sed mucho más profunda. Jesús comienza a hablar con ella y, con mucho respeto y comprensión, comienza a exponer las heridas de su vida.

  • ¿Has experimentado alguna vez en tu vida la necesidad de ayuda espiritual para ayudarte a superar situaciones de sequedad en tu vida? ¿Qué has hecho?
  • ¿Cuáles son las heridas que necesitan ser curadas en tu vida? ¿Cómo te enfrentas a ellas? ¿Pides ayuda?

Pero Jesús no se limita a destapar las heridas en la vida de la samaritana, tampoco en la nuestra, sino que ante ellas Él se nos presenta como quien puede sanarlas. Él nos conduce a atender nuestro corazón y descubrir la sequedad en la que muchas veces lo encontramos. Y solo, siendo conscientes de esto, podremos darnos cuenta de la necesidad de su agua viva, capaz de saciar nuestra sed profunda, capaz de regar el campo de nuestra vida para que de ella puedan germinar brotes de vida verdadera.

En el fondo todos tenemos necesidad de ser felices, de encontrar la fuente de la verdadera alegría. El problema son los pozos a los que muchas veces acudimos a beber. La sed de la samaritana era una sed de felicidad y tras mucho buscar y equivocarse, acude a aquel pozo donde se encuentra Jesús, que la acoge, la escucha y la acompaña.

  • Encarnando la figura de la samaritana en nuestra vida ¿a qué me siento llamado por la palabra?
  • En el diálogo con los samaritanos que encontramos en nuestra vida ¿cómo reacciono?

La necesidad de Jesús, agua viva, debe de ser constante en nuestra vida. No debemos conformarnos con haber saciado nuestra sed de una vez para siempre, pues así es como muchas veces caemos en la tentación de vivir una fe “inmadura”, inmóvil e indiferente. La vida del cristiano es una vida en continuo movimiento, en búsqueda constante de Jesús en nuestra vida. De experimentar, una y otra vez, la necesidad que tenemos de Él.

  • ¿Qué debo reforzar en mi vida, en mi Proyecto de Vida, para crecer en Cristo?
  • Y desde la vivencia de mi fe, ¿Qué puedo hacer para que el diálogo con los samaritanos que me encuentro sea profundo?