voluntariado

También puede ser una oportunidad para tí

Es la que se dieron Mónica y Alicia al pensar vivir un verano diferente, haciendo la experiencia de un tiempo de voluntariado, y que ahora comparten con todos los queremos conocerla.

Como todo en la vida, es inevitable, frente a algunas situaciones sentir miedo e incertidumbre, con el estómago revuelto y un poco de nervios comenzó mi aventura. Estaba expectante pero sobretodo con muchas ganas de partir. Había tomado la decisión de vivir esta experiencia y tenía claro que quería aprovecharla al máximo.

Como todos los comienzos te encuentras desubicada, nuevo hogar, y encima en una cultura totalmente diferente a la tuya, y puede llegar a ser duro. Van pasando los días y te das cuenta de todo lo que estás recibiendo, los nervios del principio desaparecen y vas encontrando tu sitio. Llega un punto que te encuentras otra vez como en tu casa.

Todo lo que estabas dispuesta a dar,  ahora, da un giro, se invierten los papeles y solo recibes y recibes. No entiendes como unas personas tan pequeñas y con esos recorridos, pueden simplemente poner una sonrisa y hacer que tu día cambie completamente.

Quizás mi misión allí no fue ayudar materialmente ni hacer grandes cosas, con el simple hecho de estar sentía que era suficiente y que aportaba mi granito de arena.

De la noche a la mañana se iba terminando la aventura, y el cariño y cercanía con esos niños era inmenso, hasta tal punto en el que no quieres que se acabe y quieres alargar el viaje.

Finalmente solo puedo dar las gracias. Y QUE NO TE LO CUENTE NADIE. ¡SAL Y VÍVELO!

Mónica Hidalgo

En la frontera Tailandesa, a 4k de Birmania y la guerra civil más larga de la historia, viven estos niños. Los cuales han tenido que huir de este conflicto y abandonar sus hogares, tribus, familias y absolutamente todo.

Algunos de ellos, huérfanos, abandonados o incluso vendidos. Se podría decir que han tocado fondo. Pero nada más lejos de la realidad… Porque son felices, lo tienen todo sin tener nada y son agradecidos con todo lo que la vida les brinda (Por sencillo que sea).

No puedo evitar sentir una gran admiración por ellos y por las misioneras que les ayudan día a día.

Han sido unos grandes maestros para mí, me han enseñado día a día, que en la vida, no eliges lo que te va a ocurrir, pero tú decides con qué actitud quieres afrontarla.

Porque para ser feliz, no se necesita más que eso, SER.

Alicia Serme